🥔 Papalino, el Alcalde Misógino de San Camote
Con su capa de bandera local ondeando dramáticamente y su celular apuntando directo a su cara llena de filtros, Papalino inicia su transmisión como siempre: creyéndose el salvador de su pueblo.
“¡Camoteros y camoteras, buenos días! Hoy les traigo buenas noticias: ya terminé de armar el nuevo equipo de Gobierno. ¡Tenemos más de 20 direcciones, todas en manos de gente capaz! Bueno, casi todas, porque... ¡tenemos dos mujeres también!”
Hace una pausa como si eso fuera motivo de aplauso.
“Dos mujeres, sí señor, en puestos muy importantes. Una está en la Dirección de Protocolo para Sandwiches y Eventos con Mesita Blanca, y la otra… en la Dirección General de Abaniqueo y Lavado de Banderas.”
Un seguidor comenta: “¿Y por qué tan poquitas mujeres, alcalde?”
Papalino ríe, da un sorbo a su café (servido en una taza que dice “#JefeDeJefes”) y responde:
“¡Ay, amigui, no es que no queramos! Pero tú sabes que a las mujeres les cuesta mucho dejar la casa, y la política es de tiempo completo… ¡y de carácter fuerte! Además, aquí las decisiones se toman con firmeza, con pantalones, no con faldas.”
“Imagínense, si pongo a una mujer en Seguridad Pública, ¿quién va a cuidar a los niños? ¡Me linchan las suegras! ¡Y si una dirige Obras Públicas, se me distrae viendo escaparates!”
Se le escapa una carcajada mientras su asistente le susurra al oído que baje el tono.
“Pero no se preocupen, estamos comprometidos con la equidad… algún día quizá abramos la Dirección de Empatía Femenina, o de Estética Urbana y Repostería. ¡Todo a su tiempo!”
Y mientras suena el himno del pueblo de fondo, Papalino cierra la transmisión levantando su celular y diciendo con voz solemne:
“¡Con dos mujeres al frente de más de veinte direcciones, demostramos que en San Camote sí hay inclusión, pero sin exagerar! ¡Aquí gobernamos con cabeza… de papa!”














